30 Sep Violencia gordófoba médica, ¿qué hacer y dónde reclamar?
Hace unos de años empecé a plantearme qué quería decir cuando me decía: ahora quiero cuidarme. Entonces, lo que quería decir realmente era: quiero adelgazar, quiero dejar de comer cuándo y lo que me gusta, quiero hacer más ejercicio del que me apetece.
Pero ya no.
Ahora cuando pienso en que quiero cuidarme, lo que quiero decir es: quiero salir a pasear, dibujar, hacer cosas que me dan vergüenza como aprender patinar con un longboard con 40 años, quiero leer por la tarde y no solo antes de dormir, quiero no tener que.
Hace unos de años una persona muy importante para mí, me enseñó la cuenta de una nutricionista Sofía Giaquinta. Esta nutricionista básicamente, dice todo lo contrario a lo que había escuchado hasta ahora de nutricionistas. Leyéndole, empecé a revisar eso de dejar de comerme 3 garroticos de Beatriz (los mejores bollos en el mundo entero están en Pamplona) en lugar de 2, llamar a una comida basura, no cenar pasta, y un gran etc.
A partir de ahí conocí (no literalmente) a Mara Jiménez (@croquetamente); el podcast activista contra la gordofobia, entre otras cosas, de Cristina de Tena y Lara Gil Nadie hablará de nosotras; a Tania, la fotógrafa de la orgánica studio que tiene un discurso precioso sobre la importancia de salir en las fotos y tener recuerdos tengas el cuerpo que tengas, además de dar unos zascas a los señoros que tratan de faltarle el respeto; a Magda Piñeyro que se dedica a la divulgación antigordofóbica como la que charla que dio para SKOLAE sobre presión estética, y a un gran etc. de nuevo. ¡Y vaya si me cuido!
Así que, después de haber hablado un par de veces con Sofía le propuse hacer algo juntas. Estaba cansada de escuchar que se nos pida adelgazar por salud. ¿La salud de quién? ¿La salud en cuanto a qué? Me imagino subiendo a una báscula, máquina que no uso desde hace años, y que diga: ¡HAY SALUD! O, ¡oh, no hay salud! En el año 2026 se sigue teniendo en cuenta el IMC. ¿Sabías que fue inventado hace un siglo por un matemático y estadista belga, que no tenía ni idea de salud ni de nutrición? Lo que hace esta fórmula mágina es dividir el peso por el cuadrado de la altura en metros. ¡WOW! La gente estudiando un montón de años medicina, enfermería, nutrición, etc. para que con una división, ¡zas! te digan si hay salud o no.
Ese algo juntas con Sofía Giaquinta fue esta publicación en Instagram. Hablamos sobre situaciones reales que han vivido personas al acudir a un centro médico y que ella ha visto en consulta como nutricionista. Situaciones como pesar sin consentimiento en un reconocimiento, darle a una persona con sospechas de lipedema opciones de adelgazamiento en lugar de una atención especializada, retrasar un diagnóstico a condición de adelgazar, cancelación de citas por aumento de peso, comentarios despectivos sobre el cuerpo, medir la grasa corporal en un ejercicio práctico en clases de Medicina…
¿Qué hago si sufro violencia gordófoba médica?
Es importante señalar que cualquier dato referido a la salud es un dato especialmente protegido y confidencial. Dicha protección debe de estar garantizada por cada profesional y por el centro sanitario en cuestión. Esto ya nos debería de dar cierta información en cuanto al respeto con el que debe tratarse.
Además de la protección que ofrece la Constitución en cuanto al derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, podamos ser sometidas a tratos inhumanos o degradantes, el artículo 10 de la Ley General de Sanidad establece como principio el respeto a la personalidad, a la dignidad humana y a la intimidad. ¿Qué ocurre si se incumple? El artículo 35 recoge una serie de infracciones y las sanciones correlativas. También es cierto que, aunque la norma se revisó en 2023, las sanciones están valoradas en pesetas.
Por otro lado, la normativa que regula la autonomía de pacientes y la información y documentación clínica establece, entre otros criterios, que en toda actuación debe facilitarse información adecuada y obtener un consentimiento libre, voluntario y expreso (salvo casos determinados y excepcionales). Así, cada profesional debe respetar esa decisión, que puede ser, negarse al tratamiento o a la prueba ofrecida.
Si lo que ha ocurrido es que se les ha pasado por alto un posible diagnóstico (lipedema) que no tenga nada que ver con tener un volumen u otro, sería interesante tener una segunda opinión, salvo que seas sanitaria y puedas diagnosticarte. En el caso de que esa segunda opinión lo confirme, entonces sí, presentar una reclamación en atención a pacientes, o en el caso de que se haya hecho ya algún tipo de tratamiento, y según las consecuencias, interponer una demanda por negligencia médica.
Si no respetan tu voluntad, tu intimidad, o recibes un trato vejatorio del tipo que sea, es aconsejable presentar una queja en atención a la paciente en el centro en el que te encuentres. También puedes interponer una queja en el Colegio Oficial de Medicina o de Enfermería de tu provincia. Y también, puedes presentar una reclamación frente a la Defensora o Defensor del pueblo. O incluso frente al Ministerio de Sanidad: https://sede.mscbs.gob.es/sugerenciasQuejas/home.htm
El escrito no tiene que tener una forma concreta, pero siempre debe contener lo siguiente:
- Destino
- Datos personales
- Hechos detallados: fecha, hora, lugar, relato de lo ocurrido.
- Solicita o descarga de tu carpeta de salud el historial clínico relacionado para así, fundamentar que el volumen de un cuerpo no es un índice directo y automático de nada.
- Informar de que mediante ese trato has visto vulnerado tu derecho fundamental relacionado con la atención en la salud y como consecuencia, se han infringido tus derechos fundamentales a la integridad física y moral por un trato discriminatorio y denigrante.
- Por último, solicitar el cambio de profesional y que se tomen las medidas correspondientes para que no se reiteren conductas gordófobas en ninguna consulta, y, de considerarlo así, se imponga la sanción correspondiente a las infracciones muy graves al ser un derecho fundamental el hecho vulnerado.
Recuerda que cualquier organismo perteneciente a la Administración Pública tiene la obligación de responder. Si es un organismo privado, no.
Después de esa respuesta, podremos dar el siguiente paso. Si estás conforme, celebrarlo. Por el contrario, habrá que recurrir y finalmente, interponer una demanda.
Si has sufrido algún tipo de violencia gordófoba médica y quieres que te acompañe en ese proceso, contacta conmigo.
Y si lo que quieres es tener una relación SALUDABLE con la comida sin que el peso importe absolutamente nada, ¡habla con Sofía!
Pd.: Si a la reunión traes algo dulce, ¡mucho mejor!
Pd2.: Y algo que aprendí de la charla de Magda Piñeyro es a decir: soy gorda, no estoy gorda. No es algo pasajero, no estoy con catarro, ni estoy de paso. Es lo que soy.
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